Diego Canós habla de Rojo Sangre

https://i2.wp.com/www.nebulared.com/Articulos/Azpiri/Imagenes/rojosangre.jpg

Diego Canós un admirador del maestro nos ha enviado este artículo que escribió sobre Rojo Sangre para que lo publicásemos y lo compartiésemos con todos vosotros.

Lo primero darle las gracias por tomarse el trabajo de escribirlo, lo segundo agradecerle que lo haya mandado y lo haya compartido con todos y lo tercero felicitarle por su gran trabajo. Sin más os dejamos que lo disfruteis:

Rojo sangre

Todavía hay en este país, quien no conoce a Jacinto Molina. Algunos sabrán que se hizo llamar Paul Naschy desde tiempos inmemoriales, prehistóricos, dirían algunos. Los mismos que sin duda no saben quién fueron Boris Karloff, Lon Chaney o Bela Lugosi. Lo más virtuoso hoy en día, es no reconocer a los grandes que han mamado desde siempre lo mejorcito de cada arte. Pues bien, no me excederé al decir, que el gran Jacinto Molina era uno de ellos. Hace poco vi en una tórrida película sobre la historia del fin de la era samurái en Japón, cómo un impávido americanito asistía al fin de uno de los mayores guerreros del mundo. Al preguntarle el emperador cómo murió este gran guerrero, él contestó: le diré cómo vivió. Pues me parece que yo diré lo mismo de este gran hombre, y de este gran artista, porque Jacinto era dos cosas, un cariñoso padre de familia y un profesional enorme, de los de antes. No llegué a conocerle personalmente y eso me pesa, porque lo admiraba mucho, y no sólo por su arte, por sus manías de maestro, de director de culto, y de actor reputado y de método, sino por su fuerte personalidad, que ya en la vejez asomaba esa ternura sinfín de un hombre que ha vivido una vida llena de altibajos, de glorias y penas, y que luchó como nadie por ofrecernos a todos, una importante parte de sí mismo. Este era Jacinto Molina, el mismo hombre virtuoso del sentido vitalista del arte y de la vida, que fue repudiado como les pasó a casi todos los artistas que alguna vez han valido la pena en España, y me estoy refiriendo al cine, que se vieron repudiados de la peor manera pasada la década de los ochenta. Paul, como le gustaba que lo llamasen fuera del círculo familiar, fue aleteando débilmente durante todos los años noventa, trabajando en lo que podía dentro de un respetable criterio. Dejó de dirigir, pero nunca dejó de prestar su singular talento a producciones que no lo merecían. Pero no todo había acabado, y su memoria estaba por reivindicarse. Quien sabe porqué desenlaces del destino, alguien volvió a fijarse detenidamente en él, perspicazmente, y le ofreció la genial oportunidad de expresar con todo lujo de detalles y libertad creativa, toda la mala ostia que había acumulado a lo largo de tanto tiempo. El resultado, una brillante interpretación digna de un Marlon Brando, o con quien yo le veo más puntos en común en esta ocasión, un Jack Nicholson al final de su carrera. Pero es injusto comparar a Paul con cualquiera de estos actores bien mimaditos que nunca tuvieron la osadía de trascender buscándose la vida por medio mundo. Como en la película, Mr. Naschy había sido relegado no a un segundo plano, sino a una escala ínfima en comparación con épocas pasadas. Pero como digo, esto no había terminado aquí, y encima escribió el guión. Un trabajo formidable, adaptado a los nuevos tiempos, con un humor negro extraordinario, que demostraba las innegables dotes para la sátira que este hombre había adquirido como en tantas otras aptitudes y temáticas frente a la cámara. Porque también los hay pocos, que recuerdan que Paul tocó casi todos los géneros en su corta pero intensísima carrera como autor. Así que en esta película, amparado por un magnífico debutante como demostró serlo Christian Molina, sin ninguna relación parental real, aunque su apellido nos confunda, nos demostró que ese viejo, ese actor que no mendigaba pero que ansiaba retornar a los ruedos, no por miseria ni por pesadumbre, sino porque aún no había dicho la última palabra, podía resultar el mejor vino añejo, conservado en una vetusta bodega. Paul volvió a sobresalir con un guión y una interpretación fuera de serie, y logró convencer, a quien no hubiera convencido ya de que era un profesional de calidad. Para los que ya lo conocíamos, nos sorprendió igualmente, porque era la primera película con este trasfondo a la que se enfrentaba, y la saldó de manera inolvidable. De modo que muchos se preguntarán qué pueden esperar de una película como esta, pues yo digo que lo mejor de un hombre y un autor que hasta su final minuto fue grande, fantástico, imaginativo y más encantador que mil Almodóvar o Amenábar. Y eso no tiene precio, no lo tiene porque dónde vamos a encontrar un hombre lobo, un Drácula, un Frankenstein, un Fu-Manchú, un jorobado de la morgue, o un intrépido aventurero como lo fue él, como lo fue siempre, en espíritu y en cuerpo, dentro y fuera de la pantalla. Hasta el final. El vivirá eterno en la memoria de tantos seguidores como tiene, y algún día, puede que algún día, nos vuelva a enseñar los dientes, los colmillos, con los que tan ávidamente devoraba los cuellos y el alma, de todas aquellas bellas damiselas a las que cautivó. Así que esté donde esté, yo dedicó a este hombre, uno de mis mayores ídolos, mi más sincero tributo, a la larga espera de que algún día, vuelvo a repetir, algún día, pueda disfrutar con él de una aciaga, hermosa y distraída charla, cuando esa delgada línea roja que separa la muerte de la vida, nos vuelva a reunir a todos en el penúltimo círculo del más allá, donde él ahora, no me cabe la menor duda, vive tan feliz y sueña, como lo hizo en vida. Este es, mi largo adiós. Mi despedida a un mito total y completo que entendió como nadie, el verdadero arte de ese segmento, esa función que cumplen las más oscuras y verdaderas fantasías del ser humano.

4 comentarios

  1. Thank you for your letter Diego Canós. I second your thought about not getting to meet this man (I didn’t become a fan until April of this year). Rojo Sangre is my favorite movie that Jacinto did. There is one thing I would like to add. This movie is a lot like “Moby Dick” in that it can be taken on many levels. The thing that I get most from this movie (that many might not get) is that bitterness can harden a persons heart. Don’t be Pablo Thevenet! Don’t let bitterness, ego and regret harden your heart so that you end up on a road to hell with no way out. “Learn to let go of the darkness”. That is what I get from this great picture.

  2. 1

  3. Que razón tienes en lo que dices Diego, en este país se valora más a los “titiriteros” que a los verdaderos artistas, más bien se les margina. Me encanto tu libro de poemas:”Por la cándida adolescencia” y esperando ver tu próxima película. Un fuerte abrazo: Miki

  4. Que razón tienes en lo que dices Diego, en este país se valora más a los “titiriteros” que a los verdaderos artistas, más bien se les margina. Me encanto tu libro de poemas:”Por la cándida adolescencia” y esperando ver tu próxima película. Un fuerte abrazo: Miki


Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s